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CORREDOR E INTELIGENCIA EMOCIONAL

En muchas ocasiones, mientras corremos, nos hallamos en una búsqueda constante de lo que en el argot deportivo llamamos “buenas sensaciones”. Ese poderoso efecto que incesantemente intentamos encontrar, ¿puede hacernos caer en un estado de tensión e insatisfacción permanente?

En un estudio de Enrico Rubaltelli et al. “Emotional Intelligence Impact on Half Marathon Finish Times” (2018), se correlacionó positivamente la capacidad de superar la fatiga durante una media maratón con la capacidad de las personas para controlar sus emociones. Es decir, asociaron aquellas personas con mayor inteligencia emocional tendían a tener tiempos de carrera más rápidos.

Durante entrenamientos y competiciones, sobre todo aquellos que se prolongan en el tiempo, hemos experimentado cambios en el estado de ánimo. Por ejemplo, en las pruebas de ultratrail se pasa de la euforia al desánimo en cuestión de minutos, incluso hay ocasiones en las que se puede percibir una especie de desborde emocional.

Si entendemos entonces que nuestras sensaciones son siempre pasajeras y queremos experimentar aquellas que son agradables, hemos de buscarlas constantemente al mismo tiempo que intentamos alejar las desagradables. Aún obteniendo buenos resultados, siempre hay que reiniciar el proceso para no obtener una recompensa duradera. 

¿Y si entendemos esa naturaleza no permanente de las buenas sensaciones y dejamos de perseguirlas y anhelarlas? ¿Y si simplemente observamos la aparición y desaparición de todo tipo de emociones? ¿Nuestra capacidad de rendimiento mejoraría? ¿Y nuestro nivel de satisfacción, de bienestar e incluso de felicidad?.

Tomar conciencia de nuestro propio estado y responsabilizarnos del mismo. 

Referencia bibliográfica: 
“Emotional Intelligence Impact on Half Marathon Finish Times”. Enrico Rubaltelli et al. (2018). Elsevier. 

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